Quinto día by:Katanas y colegialas



Después de un miércoles de maratón en el que salimos del cine casi a las 7 de la mañana, ayer no nos quedó más remedio que dormir un poco y perdernos las sesiones matinales del festival Nits de Cinema Oriental, una pena porque nos habría gustado mucho ver Wolf children que, pese a ser de animación, todo el mundo dice que es una auténtica maravilla y que ya nos perdimos en el pasado Festival de Sitges. Pero no importa, porque igualmente tuvimos un día bastante completo y extremo.



Empezando a primera hora de la tarde con The rocket, una película filmada en Laos y que nos muestra los estragos que dejó allí la guerra, como ha afectado a la población autóctona y, por si fuera poco, la entrada de las multinacionales que han visto en ese país un filón de recursos naturales todavía por explotar, y a las que no les cuesta nada arrebatar los espacios a sus habitantes. Por el póster nos podría parecer que se trata de una película infantil o, al menos familiar, pero nada más alejado de la realidad; aunque sí que tiene un final feliz que puede satisfacer a toda la familia, el resto de la película es bastante triste y realista, exceptuando algunos momentos con algo más de humor (como la aparición de James Brown).

Y justo terminada la anterior, ya volvemos a entrar en el cine para ver otra de las que estábamos esperando The bullet vanishes, un thriller de investigación policíaca ambientado en una china aún comunista y con una trama muy bien lograda aunque copie su estilo del último Sherlock Holmes que vimos en Hollywood y beba para sus crímenes e investigaciones de múltiples películas detectivescas. Destacamos enormemente la interpretación de sus dos protagonistas: Nicholas Tse y sobretodo la de Lau Ching-Wan que saben dar vida a unos personajes muy específicos y carismáticos; también la fotografía está muy lograda, trasladándote a una China oscura y muy industrializada, así consiguen darle un toque muy personal a una historia algo más convencional.


En la Bassa els Hermanos empieza a llover, amenazando a la cena india, el espectáculo de las Bolllywood diamonds y la película al aire libre, pero todo el público que allí se encontraba no lo dudó ni un momento y se quedó esperando para no perderse su espectáculo; por suerte la lluvia era pasajera y en seguida puede dar inicio el espectáculo, que ya el pasado año se tuvo que anular; una gran muestra de baile y vestuario indio para todos los que no lo conocían y también para la comunidad de ese país que ahora está viviendo en Vic.

Y como no, seguimos la noche de Bollywood con una película india llamada Eega, en la que el protagonista es una mosca que es en realidad la reencarnación de un hombre que ahora se quiere vengar de su asesino, además de tener que proteger a su novia. La película nos parece un spin off de un insecto que ya salía en Enthiran, quizás un poco alargada y repitiendo bormas y ataques, pero es que el argumento tampoco da para mucho más y ya sabéis que las películas indias no pueden durar menos de dos horas; aún así, muy divertida y con sus imprescindibles números musicales; la Bassa llena hasta reventar para disfrutar de la película y del ambiente.

Ya por la madrugada empieza la noche más golfa, que se celebra cada año en este festival, en esta ocasión con la continuación de Rape zombie, un splatter que causó furor el pasado año, pero también con una sorpresa, y es que el increíble Domingo López, programador del festival y experto en cine asiático bizarro nos regaló el pase de un medio metraje llamado Alien Violator, una auténtica ida de olla pinku japonesa que empieza como una copia de Alien, pero que enseguida se lía con una supergirl, una amazona del espacio y unas violaciones algo especiales del alien a las chicas, por no hablar del final completamente surrealista, en fin, una diversión sin igual y bastante sexy, porque no decirlo.


Y vamos con la segunda y tercera parte de Rape zombie, que todos estábamos esperando y con las que todos nos quedamos con una cara como “que es esto?”, ya que, al menos en su segunda parte, la franquicia se aleja del splatter que nos había demostrado y se convierte en una película porno ambientada en el universo que nos dejó la primera parte; ya en su tercera entrega vuelve a darnos algo más de historia y un poco de acción, aunque siga basándose en ofrecer buenas escenas de sexo (sobretodo lésbicas), lo que echamos más a faltar es la presencia de nuestra ídolo Asami, que aparece en los créditos, pero con una aparición que no llega al minuto de duración. Sin embargo, pues en una maratón golfa todo está permitido y el público ya sabe que va a ver bizarradas y a disfrutar con lo que le pongan, así que estuvo muy bien para los que estábamos allí. Además con un sorteo de cómics y DVDs espectacular para los asistentes.

Y esto ya se acaba, nos queda hoy la clausura y sobretodo poder ver el final de Wu dang, así que nos vamos ya para el cine.