Starry starry night by: Katanas y colegialas



Starry starry night es la película que ganó el Festival Nits de Cinema Oriental en 2012, este film que lleva el mismo nombre que un cuadro de Van Gogh, el cual cobra un protagonismo especial (o más bien sentimental) en forma de puzzle, fue una de las propuestas más importantes de Taiwan durante ese año. Katanas y colegialas no somos grandes amantes de este tipo de cine, pero queríamos haceros partícipes de una buena película de todos modos, y de una ganadora del festival por una gran cantidad de votos de todos los que la vieron.




La historia se centra en una niña y un niño de dos familias rotas, ella con una madre que no es feliz con su vida y un padre que no sabe qué hacer y él, hijo de una madre divorciada que huye de su marido; pero en ningún momento nos importan los motivos o las historias de las familias, sino que se centra en las emociones que pasan los niños enfrente de diversas circunstancias que les plantea la vida. Se conocen en la escuela, dónde ella estudia y él es el niño nuevo de clase, algo rarito y tímido, que no encaja muy bien con el resto de los compañeros. En seguida surge algo entre ellos y se van conociendo y apoyando uno a otro poco a poco; ella es una chica muy fuerte y puede superar todo lo malo que le pasa intentando ser feliz y sobretodo con mucha imaginación, y él con su capacidad artística. Pues en medio de todo esto, casi no hay historia, sólo algunas desventuras en el colegio, problemas con las familias y una escapada al monte para poder ver las estrellas que no sale cómo habían pensado; se trata más bien de sentimientos que de acciones.


Aunque sea una película protagonizada por niños y la historia principal sea de amor y aceptación, en realidad toda ella tiene una gran carga dramática y la tendríamos que definir más como eso que como un romance; aunque tal vez el objetivo del director sea el de ofrecernos grandes momentos de esperanza después de todo lo malo que les pasa a los protagonistas, siempre después hay una recaída que nos deja más tristes de lo que estábamos al principio.


Una muy hábil fotografía, no solo por los planos que nos ofrece en cada momento, muy bien estudiados y buscando siempre un punto de vista diferente, sino también por las grandes composiciones que consigue en sus escenarios, tanto interiores como exteriores, llenos de simetrías, colores abstractos, formas geométricas, etc.
Quizás las partes animadas sean algo flojas y nos hagan ver la película como una producción de bajo presupuesto, acostumbrados como estamos a los grandes efectos digitales, pero en este caso no se trata en ningún momento de cómo las vemos, sino de cómo las imaginan sus protagonistas y que sepamos distinguir el significado de cada una sin tener ni que pensarlo.
Una música muy romántica en todo momento, incluso a veces un poco infantil, pero que le otorga a la película un genial contraste cuando en verdad está intentando demostrar unas emociones de tristeza, desesperación y soledad; así consigue un buen equilibrio entre lo que el público ve y todas las cosas que le pueden pasar por la cabeza mientras sucede la película.


Xu Jiao (Wu dang, Mr. Go) está increíble en su papel, aunque aun sea una niña, el personaje que interpreta requiere de una gran expresividad en sus emociones, y ella nos hace sentirla solo con los primeros planos de sus caras llenas de contrastes. Y es que todo el peso de la historia recae en ella, y sin una buena interpretación, la película perdería todo lo que es.

Concluyendo, podríamos decir que estamos delante de una película muy sentimental; no un romance al uso, con los típicos tópicos, sino un drama distinto, con una historia casi inexistente y casi sin personajes, muy centrado en sus dos protagonistas. No apto para los que busquen emociones fuertes, pero bonito y digno de ver, ya sea para olvidar las penas o simplemente como curiosidad.